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Todo es extraño, hasta mi imagen reflejada en mis silencios

miércoles, agosto 24, 2011

Adentro



      Siempre me han gustado las mariposas, una vez un amigo me dijo que yo era como una, porque las ves frágiles, delicadas, hermosas, y con solo una mano puedes destruirlas, o al menos cercenarlas. Que horrible visión de mí le dije. Pero ahora pienso distinto. Es tan fácil destruirme, con un toque nada más y desaparezco de la faz de esta tierra. 

     Pero hay algo de las mariposas que me fascina, y aún no descubro qué es. Los colores quizás. O la mágica visión de ellas. Aunque, quizás es el hecho de su vida anterior, el antes y el después, de gusano a maravilloso insecto volador. Libre. Limpio. Antes despreciado y menospreciado, ahora codiciado por muchos.

      Es fácil quedarse con la parte triste de la historia, sin embargo a pesar de su aspecto frágil emprenden migraciones extraordinarias, algunas atraviesan desde África  a Europa central, pasando sobre los Alpes. ¿Acaso no se necesita fuerza? ¿No se necesita aguante? ¿Quién puede imaginarse la fragilidad de las mariposas al oír que atraviesan miles de kilómetros a pesar de los vientos en contra?

Esa parte de la historia me gusta.

Un dato: el vuelo de las mariposas es como un huracán. Si. Si la mariposa fuese del tamaño de un avión, no quedaría nadie vivo.

Y mi amigo concluyó diciendo: "pero son fuertes ante los vientos tormentosos".

Con lo bueno y con lo malo

Ésa, soy yo. 


3 comentarios:

Veju dijo...

Esa es usted :)
Fuerte,a pesar de todos los vientos...y lo que creo que más te maravilla es la perseverancia, que a veces nos abandona ^^
Ejemplos la Mariposas, a las que Dios les dio colores como defensa 1313 Sólo hay que saber utilizarlos
Besos

pelicanopitekus dijo...

Casi creo,que sin mariposas no habría primaveras.Son como el contrapeso al músculo.Sin ellas,¿Como dimensionar entre fuerte y frágil,o la debilidad de las fortalezas,o la fuerza de las fragilidades ?.Necesarias,como todo lo volátil.
Un abrazo,mariposa.

sergio astorga dijo...

Sigo tu vuelo.

Aleteo en el abrazo.
Sergio Astorga