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Todo es extraño, hasta mi imagen reflejada en mis silencios

sábado, mayo 24, 2008

Sálvame


y ahora
aquí
contigo
me siento a salvo

ayer
aquí
sola
una tormenta en mis ojos

mañana
aquí
quien sabe

martes, mayo 20, 2008

Paz


Ella miraba el cielo como esperando algo, estuvo allí por horas, todos pasaban y pensaban en ella con tristeza, pero ella no estaba triste, solo esperaba.

A media tarde sus ojos se cerraron y una lágrima de felicidad corrió por su mejilla.

Y allí sentada en el pasto verde de una primavera hermosa, acompañada de sus sueños y una flor, acariciada por el viento amable del ocaso, y protegida por el follaje de un viejo árbol, cumplió su último y más grande sueño: descansó en paz.


jueves, mayo 01, 2008

Asesina

Y cada vez que te miro por la ventana tus ojos me responden con una sonrisa, qué bella es, ¿porqué me la regalas? No merezco eso. Si supieras lo que he hecho esta mañana no podrías sonreírme así. Lo maté, sí, lo hice. ¿Quieres saber cómo? fue fácil. Yo sólo tuve que tomarlo y echarlo al agua, lloró un poco pero nada más, se resignó al poco rato y murió. Sabía que su tiempo había terminado, ¿que más esperaría ya de la vida? No pude darle más de mi, sus equivocaciones y jugarretas ya me tenían harta, no podía soportar la vida junto a él. Sí, fui algo cruel al hacerlo así, pero ¿qué más da? ya no está, se ha ido, al fin.


Me sorprendo al escuchar el timbre, abro la puerta y te veo allí, pero ya no me sonríe tu mirada, estás turbado, y me miras extrañamente.


No sabía si pasar -dices- pero cada vez que te veo en la ventana mi corazón salta de alegría y cada tarde espero verte allí, pensando en cuándo tendría el valor de hablarte. Y ya estoy aquí, me ves, casi paso de largo, pero hoy te vi diferente, algo pasaba por tu mente, algo en tus ojos no estaba allí.


Miro directamente a tus ojos y digo: Sí, se ha ido, lo he matado.

La sorpresa en tu cara es espontánea, no sabes qué decir.


Al fin lo he matado -digo- ya no lo necesitaba, sólo me hacía sufrir, se equivocaba siempre, y dolía, siempre dolía, nunca pensé en que tú vendrías hasta mi puerta. Cada vez que te veía el saltaba también, siempre estuve aquí para verte pasar por fuera de mi ventana, tus ojos me encandilaban y soñaba con hablarte y decirte cuánto me ilusionaba el pasar mi vida junto a ti, el ver los otoños pasar refugiada en tu mirada, pero me rendí, lo siento.


Tus ojos ya no sonrieron más para nadie, y borraste todo rasgo de alegría en ti.


Creo que tú también lo mataste, el mismo día en que yo lo hice.


*Y dos corazones yacen sepultados juntos en un cementerio de desilusiones, ellos aún se aman*


Por Nisska Cruces