
los rincones de mi mente
la luz huyó ya hace mucho
los espacios polvorientos de mi alma
cubrieron las ventanas
y por un largo tiempo
el frío caló mis huesos
vi,
las caras de aquellos
que esperaban del otro lado
el moho se consumió en mis ojos
y poco a poco
la sangre volvió a fluir
retocando de color esas partes amoratadas
y las carnes sueltas del moribundo
un rayo tímido tocó mi piel alicaída
cuando el polvo pulmonar comenzó a huir
cada trozo carnal recuperó su color
y comenzaron a explorar su antigua función
el polvo y el moho huyeron a mi paso
firme
cada ventana reflejó la luz
del cálido sol
y en el espejo, aquel que tanto esperó
cruzó la línea en mi busca
y yo le encontré
jugando con mis pájaros dorados.













