
Y este mar que me baña, inunda , me e n v u e l v e






Camino por la calle entre la niebla fría.
Miro a todos lados pensando en el horror de la soledad.
Las hojas caen sobre mí
y al frente, un camino, interminable camino.
Mis pasos son suaves
a penas los oigo
mis manos buscan abrigo en mis bolsillos
no siento los labios, y los mojo
para ver si aún están allí.
Me duelen los ojos de tanto frío,
y cada vez estoy más lejos
Piso las hojas, siento su crujir,
sólo eso escucho.
Camino, camino, y sigo caminando.
No puedo volver atrás, ya no.
Tanto he abanzado que ya no se cual
es el camino de regreso.
Al frente sigue el camino... y sigue,
y yo sigo caminando.
Sin descanso, sin descanso...
y mis ojos comienzan a llorar,
aún no sé si es por el frío.
Mi nariz se congela, al igual que mi corazón,
y mis pies.
Son hermosas las hojas, el suelo, la soledad,
mi camino, mis zapatillas cuando pisan hojas.
Llego a destino.
Mis manos se rehúsan a salir de su refugio.
Miro a todos lados,
miro y uno de mis dedos oprime un timbre antes de congelarse.
Y desde adentro una voz grita: ¡pasa!.
(Autora: Nisska Cruces)

¿Cómo pueden años, meses, días….
suspenderse en el aroma de tu llegada?
La vida nos puso en el mismo camino
esperaba que comprendiéramos el porqué
y ahora, en medio del huracán,
tomo tu mano como una madre a su hijo adolorido
y te digo que mires el cielo
te rehúsas, no comprendes, no confías.
Pero niño, ¿no aprendiste a volar?
Poco a poco crecen tus alas,
y descubres que te agradan
¿Cómo las uso? -preguntas-
Y yo solo digo…
-Abrázame-
Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño
que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido
por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?
Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.
No me lo digan cuando me despierte.

Mario Benedetti


